domingo, 12 de noviembre de 2006

HACIENDO MEMORIA . . . . .






Transcurridas las poco lucidas elecciones autonómicas de Cataluña con la notable apatía ciudadana para participar, igual conviene recordar algunos datos que puede que muchos de las generaciones recientes hasta ignoren.

Los resultados que parecen haber beneficiado en votos y escaños a Artur Más, candidato de CIU, al final no le han aupado al tan ansiado sillón de la Presidencia de la Generalitat. Sin embargo, cierto es que el voto catalán ha sido indiscutiblemente de mayoría de izquierdas, si se suman los votos de PSC, ICV y ERC.

Ha habido las esperadas reacciones de disgusto por parte de los supuestos vencedores nacionalistas convergentes y unionistas al ver que los de izquierdas han decido pactar para privarles del poder que ya saboreaban. A pesar de reconocer que es lícito pactar según la legislación electoral y política en vigor, al mismo tiempo CIU ha lanzado un órdago más allá de los límites autonómicos para hacer saber que si no gobierna, habrá repercusiones en sus actuaciones en el plano del Estado Español en el Parlamento.

Duras han sido las críticas contra el llamado Tripartito que según dice nació del Pacto del Tinell, aunque ahora los de izquierdas han decido denominarlo de otra manera – Govern de Entesa – quizá porque esta vez no sea una reedición del anterior sino otra forma de hacer gobierno de izquierdas. Tiempo al tiempo porque con los políticos nunca se sabe hasta donde pueden llegar sus habituales improvisaciones.

El hacer memoria no es para hacer defensa de una u otra postura en el entorno catalán, que sin lugar a dudas tendrá sus efectos en la política del Estado Español en los próximos años. Más bien, lo que pretendemos recordar son hechos que la Historia que afectan a los actuales contendientes en la arena catalana desde hace años.

Si hay partidos políticos arraigados en Cataluña desde lustros, habría que destacar una centenaria de ámbito estatal – PSOE – que después da luz en 1936 al PSUC y dos de corte nacionalista catalán – ERC y Unió –, éstos últimos ambos con 75 años de existencia.

No es hasta 1974, en vísperas de la muerte del dictador, Francisco Franco, que aparece en el mapa político catalán lo que después se constituyó durante la Transición como CDC y a la que se agregó la Ezquerra Democrática de Catalunya de Trías Fargas.

Más tarde, los políticos más afines al centro derecha idearon la actuación política coordinada entre CONVERGENCIA y UNIÓ con el nacimiento de una agrupación de dos partidos con claros signos diferenciadores, sobre todo el carácter cristiano conservador de Unió y el más laico centrista del CDC.

El que desde luego ni existía entonces ni pintaba gran cosa en Cataluña es el Partido Popular, encabezado hoy por Josep Piqué, hijo de un alcalde de Vilanova i La Geltrú en la época franquista, que en su juventud nadaba en aguas profundas comunistas del PCC permaneciendo allí a lo largo de la Transición.

Por lo tanto, hoy, después de un nuevo pacto de lo que la derecha catalana denomina un nuevo tripartito, resulta que si hacemos memoria nos damos cuenta que el Señor Artur Más en realidad ha pretendido el sillón de la Presidencia desde nada menos que un bipartido que aglutina intereses nacionalistas del otro lado del panorama político. Además, si no fuera por el célebre acta notarial ratificando su firme propósito de no buscar el apoyo del PP de Piqué para lograr su meta, podría perfectamente haber llegado al sillón, de haberle refrendado el pueblo catalán, nada menos que con otro tripartito de signo contrario al que ahora aúpa al José Montilla.

Ironías de la vida que muchas veces quedan en le tintero porque lamentablemente la gran mayoría de la prensa en este Estado nuestro y numerosos políticos que solamente defienden los intereses partidistas de sus respectivos partidos jamás recuerdan aquello que no les beneficia en sus desesperados intentos de ocupar el poder a cualquier precio.



Fernando Fuster-Fabra Fdz.
Estudioso de la Historia